lunes, 22 de junio de 2015

MICRORRELATOS  EN  RED
      dentro de las JORNADAS CULTURALES


Un cuento colaborativo sin título fue la actividad realizada por el segundo y tercer ciclo utilizando las nuevas tecnologías.
Cada curso eligió un color para escribir la historia.
Una historia encadenada que se iba creando, al mismo tiempo, entre todos los cursos participantes, cada cual en su aula.
Una vez finalizada, posteriormente, se realizó la corrección ortográfica sin modificar la redacción. 
Así quedó la historia...¿Os atrevéis a ponerle un título?


No recuerdo bien el momento en que decidí escribir esta historia, solo sé que tenía que escribirla.
Estoy sentado en la cocina, desayunando. Mamá está terminando de exprimir las naranjas para el zumo de mi hermana que, como siempre es la última en bajar.  
Hace un día radiante. Es el primer día de mis vacaciones de verano y ya lo tenemos todo listo para el viaje. Las maletas esperan, haciendo cola en el pasillo, cerquita de la puerta a que papá las meta en el coche.
Yo también estoy preparado con mi mochila a la espalda, impaciente. Ah! No te lo he dicho. Me llamo Pedro y siempre viajo con mi mochila porque soy un aventurero...de mayor quiero ser explorador.
Faltaban 5 minutos para irnos de viaje. Al instante noté que se me olvidaba algo, la linterna. Fui a mi cuarto y busqué debajo de la cama. Allí encontré un gran agujero. En cuanto me acerqué para verlo, salió una mano y me agarró del brazo; me arrastró hasta el agujero y me llevó a una selva encantada, llena de plantas y animales exóticos. Después de 2 horas caminando, descubrí una cueva.


Me aventuré a entrar, para refugiarme de la lluvia intensa que acababa de empezar.
Estaba empapado hasta los huesos, hice una hoguera para entrar en calor…
Entonces hubo una tormenta y volví a mi refugio. Estaba destrozado así que construí una cabaña. Cuando ya la había terminado, oí un grito de t-rex. Me intentó comer y cuando estaba corriendo, me caí en un agujero….


¡Socorroooooooo, que me matoooooo!
¡Puff!, madre mía, me acabo de romper el esqueleto; y me he dejado el móvil en la mochila.
¿Cómo le podría mandar un whatsapp a mi madre?....


Ah! Esperaré a que se vaya el t-rex y subiré a por la mochila. De tanto esperar me quedé dormido. Al cabo de tres horas me desperté y la fiera ya no estaba. ..
.Volví a la cabaña, encendí un fuego y en cuanto encendí el móvil, se quedó sin batería. Construí un cuchillo e intenté cazar animales y peces; cavé para encontrar provisiones y ….


Descubrí un fósil. La curiosidad se apoderó de mí,  y seguí y seguí cavando hasta que encontré un sorpresón: “un dolmen” de nuestros antepasados. Me entró tanto miedo que no supe qué hacer. Decidí guardar el fósil en la mochila y continúe el camino….


Después de horas caminando, llegué a un sitio extraño con una gran cascada, detrás de la cual había una especie de puerta, o pasadizo secreto. ¿A dónde conducirá?....





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